Colombia . Mercado de Blindaje
COLOMBIA - BLINDAJE - INDUSTRIA
Freddy Canchón Naranjo
El atentado al senador Germán Vargas Lleras disparó las alarmas en materia de seguridad en el país, adportas del debate electoral, y aumentó la solicitud por parte de funcionarios públicos y presidentes de compañías del blindaje de sus vehículos.
Ahora, no sólo las empresas que arriendan este tipo de automotores no dan abasto para la cantidad de solicitudes por parte de presidentes y gerentes de compañías que los requieren, sino que los congresistas garantizaron que en el próximo presupuesto se aprobará una adición especial de 15.000 millones de pesos para carros blindados; mientras que los organismos de seguridad del Estado hablan del asunto de cara a las próximas elecciones.
Dentro de la industria de la vigilancia y seguridad privada en Colombia, la del blindaje es una de las reconocidas entre las mejores de América Latina, al punto que se exportan a varios países productos como chalecos antibalas y otras prendas.
Según cálculos de Jaime Higuera, presidente de Andevip, Asociación Nacional de Vigilancia Privada, de los 2,3 billones de pesos que factura este renglón de la economía por año, se estima que entre 10 y 15 por ciento corresponde a las 27 empresas que en el país se dedican a blindar, según reporte del ente que las controla, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.
Un buen número de estas compañías se dedica al blindaje de vehículos. Otro grupo funciona en el campo de los chalecos antibalas y prendas de vestir; y otras a puertas y ventanas y en general, al campo arquitectónico.
Una de las firmas que realiza blindaje de carros es la multinacional que en el país se conocía como O’gara-Hess & Eisenhardt y que hace menos de dos semanas reunificó todas sus compañías en el mundo, bajo el nombre de Centigon. Se trata de una empresa que el año pasado tuvo ventas por un billón de dólares y que para este año espera 1,4 billones. Blindó alrededor de 8.500 vehículos, incluidos comerciales, militares y de valores.
El vicepresidente para América Latina de esta empresa, Jaime Ferreiro, dice que en Colombia Centigon tiene una participación del 15 por ciento del mercado, la de mayor volumen del sector, y que para este año las expectativas de blindaje para automóviles, especialmente camionetas 4X4, son 1.800 vehículos, lo que hace al país el segundo en este campo, luego de Brasil.
Aunque también se blindan automóviles particulares, la preferencia por las 4X4 radica en mayor facilidad para escapar en caso de un posible atentado. Durante el 2004 esta firma en el país obtuvo un crecimiento del cien por ciento.
En términos generales, sumando todas las empresas dedicadas a este negocio, el crecimiento oscila entre el cinco y quince por ciento en los últimos tiempos. Según Ferreira, se trata de una industria que viene en un aumento importante, especialmente por parte de multinacionales y compañías grandes y medianas, que han entendido la necesidad de proteger a sus directivos.
El empresario dice que sus clientes principales son presidentes y gerentes de grandes compañías, aunque cada día toman más fuerzas profesionales independientes que presentan algún grado de vulneración.
Ferreira destaca que si bien en Colombia hay una industria importante de blindaje, también es consciente de que existen muchas empresas de taller que no cuentan con acceso a tecnología de punta en esta área, investigación, desarrollo e información sobre lo que en esta temática se maneja en la actualidad en el mundo.
Centigon ofrece en Colombia protección ante lo que se denomina ‘aparato explosivo improvisado’, una de las últimas modalidades de terrorismo que hoy está siendo implementado por terroristas y delincuentes en países como Irak o Irán.
También chalecos
Por el lado de los chalecos antibalas, uno de los empresarios que lleva varios años dedicado al tema es Miguel Caballero, que tiene una compañía con el mismo nombre, y que ha encontrado en las exportaciones de su producto una alternativa viable, luego de que el mercado local cayera en los últimos tres años en cerca de un 30 por ciento, por la sensación de seguridad que ofrece la política de seguridad democrática del Presidente Alvaro Uribe Vélez.
Sumado al buen prestigio que tiene Colombia internacionalmente en materia de la industria de seguridad privada y vigilancia, a Caballero le ha servido ofrecer chalecos bien diseñados, que ante los ojos de cualquier persona parecen un prenda normal, pues se trata de prendas discretas, cómodas e inclusive, en algunos casos, ligadas a los últimos cánones de la moda.
En Colombia el mercado de los chalecos mueve aproximadamente 10.000 chalecos antibalas, una cifra bastante inferior a lo que se comercializa en países como Brasil que alcanza 250.000 o México con 150.000 unidades. Por eso, profesionales como Caballero, ante el bajonazo en las ventas en el país, emprendió la meta de traspasar fronteras y hoy el objetivo se le ha cumplido, pues más del 60 por ciento de su producción tiene destinos del exterior, y aspira a que dentro de pocos años esa cifra suba al 90 por ciento.
El negocio
De la época de Escobar
La industria del blindaje en Colombia empezó a coger fuerza al tiempo que Pablo Escobar inició su escalada terrorista contra el Estado en la década de los noventa, y desde ahí viene creciendo sin parar. La guerrilla utiliza en ocasiones implementos de los más avanzando grupos terroristas del mundo, lo que ha obligado a investigar todos los días sobre el tema del blindaje. Una industria que crece, y que sin duda lo hará más durante el próximo año por motivos electorales, bajo la batuta de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, hoy al mando de Hernán Sanín Posada.
Fuente: La Republica

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