Aumentó 350% la importación de calzado en 5 años
MEXICO, Distito Federal (OEM / INFORMEX).- La industria mexicana del calzado no tendrá nada que festejar en estas fiestas decembrinas, ya que la importación masiva de calzado por contrabando técnico podría llegar a 45 millones de pares al terminar este 2005.
Y lo que sucede, argumentó Santiago Pazos Barreda, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (Canaica), es que los altos costos de producción en México por concepto de mano de obra e insumos (como los energéticos) provocan que los productos mexicanos no puedan ofrecer precios competitivos, por lo que resulta más rentable la importación de calzado.
De tal forma, el dirigente admitió que en estas épocas de fin de año el mercado mexicana estará saturado por zapatos provenientes de Vietnam, Brasil y China, en tanto que los nacionales quedarán tristemente relegados.
Y es que comentó que en el año 2000 fueron importados 10 millones de pares de zapatos, mientras que en 2004 la cifra ascendió a 38.6 millones y para este año podría llegar a 45 millones.
"El contrabando es el flagelo principal de la industria, no estamos en contra de la importación legal, hay que aprovechar la oportunidad que el mercado internacional ofrece; estamos en contra del zapato triangulado, trampeado, subvaluado", sostuvo.
El dirigente señaló que el principal importador de calzado a México es principalmente el mercado asiático, dado que Vietnam participa con 30 por ciento, seguido de Brasil con 25 por ciento, Indonesia, Malasia, Taiwán, España y China con menores porcentajes.
Por lo anterior, dijo que en el 2004 la industria mexicana del calzado sólo registró un crecimiento de cinco por ciento, pues aún no se recupera de la baja que sufrió en 2000.
Dijo que la crisis por la transita el sector ha cobrado la vida de varias empresas, pues detalló que durante esos años el número de unidades productivas del sector bajó de cinco mil 500 a cuatro mil 800 empresas, debido a la economía del país, "pero sobre todo a que en el mercado internacional encuentras productos más baratos".
Pazos Barreda insistió en que la causa del detrimento de la producción son las importaciones, pero también el alto costo de las materias primas en México, que en ocasiones tienen altas cuotas compensatorias.
Aunque reconoció que la apertura comercial derivó en una mayor diversidad de los productos con beneficio directo al consumidor, dijo que el problema es que al tener más calzado importado se pierden plazas de trabajo.
Actualmente, esta industria en el país genera 110 mil empleos, luego que en el año 2000 se tenían 130 mil fuentes de trabajo, recordó el dirigente sectorial.
Subrayó que aunque México tiene una importante tradición y calidad en la producción de calzado, la industria no observó las posibilidades de crecimiento hacia el exterior.
Agregó que China, por ejemplo, vende más barato porque tiene muchas subsidios en la exportación, aparte de que cuentan con la posibilidad de conseguir materias primas y mano de obra más accesibles respecto a México, que enfrenta además el alto costo de la energía.
Al respecto, cabe señalar que la industria del calzado en México está compuesta por cuatro mil 800 empresas, de las cuales 92 por ciento son micro y pequeñas, seis por ciento son medianas y dos por ciento son grandes. En el caso de las micro, el principal problema para su crecimiento es el costo del financiamiento.
En este sentido, Santiago Pazos reconoció que aunque existe el financiamiento para los microempresarios, la limitante son los altos costos y las tasas de interés que debe de pagar la industria para tener acceso al crédito.
De acuerdo con la Canaica, en México la producción es de 240 millones de pares de calzado y los principales productores son Guanajuato, que produce 60 por ciento del total nacional, y Jalisco, que participa con 15 por ciento. El restante 25 por ciento está distribuido en entidades como el Distrito Federal, Estado de México, Yucatán, Veracruz, Michoacán, Nuevo León y Chihuahua.
INVASION DE PRODUCTOS PIRATAS
La invasión de productos piratas, principalmente de China, afecta a más de 8 millones de artesanos mexicanos y al ciento por ciento de los talleres artesanales, aunado al desinterés que ha mostrado el actual gobierno en los próximos años esta actividad podría desaparecer, denunció la Confederación Nacional Campesina.
Aretes, pulseras, collares, guayaberas "yucatecas", sarapes, jorongos, chalinas, rebozos y calzado, que antes eran netamente mexicanos, actualmente provienen de China, Corea y la India, por lo que advirtió la CNC que si no se pone un "hasta aquí" a la piratería asiática "nos van a acabar con ese mercado desleal".
La líder de los artesanos de la CNC, Socorro Oropeza Morales, que agrupa a 135 empresas y que cuenta con un catálogo de 12 mil artículos, advirtió que "el peligro existe y se acrecienta a diario, pues la piratería asiática copia en las zonas rurales mexicanas a detalle todas nuestras formas de trabajo para luego masificar el producto en el mercado internacional a precios muy por abajo de su valor real", aseguró.
Tan escandalosa ha sido la penetración de esta problemática, que ante la pasividad del Gobierno federal la misma UNESCO ya se comprometió a ayudar a detener esta embestida asiática, que está a punto de acabar con una de nuestras milenarias tradiciones y por la que ha sido reconocido nuestro país en el extranjero, señaló la líder de los artesanos de la CNC.
La dirigente de la Unión Nacional de Productores Artesanales "Coyolxauqui", manifestó que lo anterior es consecuencia del rotundo fracaso de la estrategia del Gobierno federal para impulsar el comercio de las artesanías mexicanas en el extranjero, al grado de que las copias artesanales, de pésima calidad, se venden aquí un 50 por ciento más baratas.
Lamentó que lo más grave es que los mismos mexicanos están introduciendo de contrabando esta mercancía por la frontera sur para comercializarla en grandes volúmenes en los estados de Chiapas, Oaxaca, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Guerrero, Puebla, Veracruz y Michoacán, donde los talleres familiares han resentido drásticamente el mercado ilegal.
Oropeza Morales reprobó que en un país como México, con 10 millones 253 mil 627 habitantes de población indígena y un total de 8 millones de artesanos -de acuerdo a estadísticas de la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas- "no tengamos apoyo suficiente a pesar de que estamos demostrando las posibilidades potenciales de entradas de divisas y de generación de empleos".En consecuencia, denunció que de poco sirve que existan en nuestro país instituciones relacionadas al sector artesanal, como el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), "porque lejos de apoyarnos también con ellos sostenemos una competencia desleal, porque se da el lujo de acaparar.
Fuente: El Occidental
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