México - Producción de Mango
MEXICO - PRODUCCION - MANGO - MERCADO - CONSUMO
México, cuarto productor de mango en el mundo.
BY EDMUNDO DOMINGUEZ ARAGONES.
La producción mundial de mango en el 2004 fue de 26 millones 286 mil 255 toneladas. Nuestro país aporta un millón 503 mil 010 toneladas, colocándose en el cuarto lugar. Es la India, con 3 millones 800 mil toneladas el primer puesto, seguida por China con 3 millones 622 mil toneladas y Tailandia con un millón 750 mil toneladas.
Más México es el principal país exportador de mango a escala mundial ya que sus exportaciones representaron el 21 por ciento del total mundial en el 2004, siguiéndole la India, con el 15; Brasil con el 14; Países Bajos con el 11 y Filipinas con el ocho por ciento.
Simultáneamente, la posición competitiva de México en el mercado, se manifiesta en el mercado estadounidense, donde es el principal proveedor de mango para el consumo.
Durante 2004, México participó con el 57 por ciento de sus importaciones, Perú y Brasil con 15 y 10 por ciento, respectivamente, situándose éstos en sus principales competidores.
Actualmente, las exportaciones de mango mexicano hacia Estados Unidos están libres de arancel, lo que favorece su situación competitiva en el mercado gringo.
El mango es originario de Ceilán y el archipiélago Malayo y aunque fue introducido en América por los españoles en el siglo XVII, su cultivo no se incrementó en México sino hasta el siglo XIX. En 26 de las 32 entidades federativas se cultiva el mango y las principales zonas productoras se hallan en el litoral del Golfo de México. Es Sinaloa la que envía a Estados Unidos las mayores cantidades de mango de la variedad Mulgoba, entre la más apreciada.
La producción errática ha impedido el procesamiento industrial, el que ha sido aprovechado por Estados Unidos para envasarlo en rebanadas y para la elaboración de jugos y néctares destinados al mercado mexicano, tanto como los importamos de Chile.
Sin embargo, las importaciones de mango fresco apenas cuentan, ya que son del orden de las mil toneladas, entretanto exportamos algo más de 200 mil anualmente. Los mexicanos consumimos aproximadamente un millón 300 mil toneladas anualmente.
El consumo mundial del mango ha aumentado debido a la fuerte tendencia en temas de salud alimenticia por la demanda de productos frescos, la que ha crecido, en el caso del mango, en incremento de importaciones del 25 por ciento en 2004. Los principales importadores son Bangladesh, con un incremento del 202 por ciento, Arabia Saudita con el 59, Países Bajos 28 y Estados Unidos con el 20 por ciento.
En estas cosas buenas, y a la vista de que según el acuerdo de Asociación Económica México-Japón, se permite la exportación de mango mexicano libre de arancel a Japón a partir de abril de 2005, los empresarios mexicanos que allí andan haciendo de las suyas bien podrían incorporarse el cultivo del mango fresco y para tratamientos industriales.
Hay que advertirles, esto sí, que han de invertir en tecnologías de control sanitario para cumplir con las normas internacionales y lograr el acceso a otros mercados, donde uno de nuestros principales problemas es el control de la mosca de la fruta ya que los importadores del mercado internacional demandan mecanismos de control natural y castigan el abuso en el uso de pesticidas.
Habiendo dado cuenta aquí de los avances conseguidos por los científicos mexicanos para combatir las plagas por medios biológicos genéticos, abatiendo el empleo de productos químicos, tanto en las universidades y centros de investigación institucionales y privados, los emprendedores, a los que ha hecho otro llamado el megamagnate Carlos Slim han de indagar cómo utilizarlos en bien del mango y su prosperidad personal.
Desde siempre las palabras mango, manglar, manglares me ha encantado pronunciarlas. En mi juventud, en aquellos tiempos de buenos propósitos y la comezón de la adolescencia, acostumbrábamos invitar chicas a visitar los manglares allá en Jalisco. Manglares de mangos, que así les decíamos y no por el árbol del mangle, que es otra especie.
Aquella visión del manglar y sus frutos las atraía por ser algo desconocido e inusual y, además por comerlos tomándolos del árbol y luego obsequiarles una o dos cajas de mangos para llevarlas a casa y que allí maduraran.
No éramos tan ingenuos como pudiera parecer ya que, en aquellos tiempos, todavía no se popularizaba el uso de los pantalones en las chicas; así que aquellas muchachas en flor llevaban vestidos vaporosos o falditas cortas y así ascendían por la escalera para recoger los mangos, entretanto nosotros la asegurábamos, mirábamos y las ayudábamos a no caer sosteniéndolas por las piernas. El mango, el pleonasmo y la memoria.
Fuente: El Occidental
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